Poemas -> Poemas de Amor

























Juan Ramón Jiménez

El amor, ¿a qué huele? Parece, cuando se ama,

que el mundo entero tiene rumor de primavera.

Las hojas secas tornan y las ramas con nieve,

y él sigue ardiente y joven, oliendo a la rosa eterna.


Por todas partes abre guirnaldas invisibles,

todos sus fondos son líricos -risa o pena-,

la mujer a su beso cobra un sentido mágico

que, como en los senderos, sin cesar se renueva...


Vienen al alma música de ideales conciertos,

palabras de una brisa liviana entre arboledas;

se suspira y se llora, y el suspiro y el llanto

dejan como un romántico frescor de madreselvas...

AMOR CALLADO

Miguel A. Peguero

Amor callado, que jamás se queja;

amor que, en la discreta madrugada,

sólo acierta a poner, junto a tu reja,

la ilusión de una estrofa perfumada.


Amor de un alma taciturna y vieja;

amor que es como música olvidada,

que tiene azul resignación de oveja,

que lo dá todo y no pide nada.


Amor es eso, amar como te amo,

sin medir tu desdén, sin que un reclamo

haga que el alma de esperanza estalle.


Amor sin arrebatos y sin ruido,

que espera que tu hogar esté dormido

para pasar entonces por tu calle.


Miguel A. Peguero nació en la

República Dominicana,

en 1903, falleció en 1964.

AMOR MAS PODEROSO QUE LA MUERTE

(Anónimo)

Conde Niño, por amores

es niño y pasó la mar;

va a dar agua a su caballo

la mañana de San Juan.


Mientras el caballo bebe,

él canta dulce cantar;

todas las aves del cielo

se paraban a escuchar.


Caminante que camina

olvida su caminar

navegante que navega,

la nave vuelve hacia allá.


La reina estaba labrando,

la hija durmiendo está:

-Levantaos, Albaniña,

de vuestro dulce folgar,


sentireís cantar hermoso

la sirenita del mar.

-No es la sirenita madre,

la de tan bello cantar,


sino es el Conde Niño,

que por mi quiere finar.

¡Quién le pudiese valer

es su tan triste penar!


-Si por tus amores pena,

oh, malhaya su cantar!,

y porque nunca los goce,

yo le mandaré a matar.


-¡Si le manda a matar madre,

juntos nos han de enterrar!-

El murió a la medianoche,

ella a los gallos cantar;


a ella como hija de reyes,

la entierran en el altar;

a él, como hijo de condes,

unos pasos más atrás.


De ella nació un rosal blanco,

dél nació un espino albar;

crece el uno, crece el otro,

los dos se van a juntar;


las ramitas que se alcanzan,

fuertes abrazos se dan,

y las que no se alcanzaban,

no dejan de suspirar.


La reina llena de envidia,

ambos los mandó a cortar;

el galán que los cortaba

no cesaba de llorar.


De ella naciera una garza,

dél un fuerte gavilán;

juntos vuelan por el cielo.

juntos vuelan par a par.

EL AMOR


Primera de Corintios,versiculo 13


El amor es sufrido, es benigno;

el amor ......... no tiene envidia,

el amor ... . no obra sinrazon,

no se .... ........... ensancha;

No es ............ injurioso,

no busca

lo suyo,

no se irrita,

no piensa el mal;


No se huelga de la injusticia,

mas se huelga de la verdad;


Todo lo sufre

todo lo cree

todo lo espera

todo lo soporta


El amor nunca deja de ser; ......


SONETO XXVII


Garcilaso de la Vega Carpio


Amor, amor, un hábito vestí

el cual de vuestro paño fue cortado;

al vestir ancho fue, más apretado

y estrecho cuando estuvo sobre mí.


Después acá de lo que consentí,

tal arrepentimiento me ha tomado,

que pruebo alguna vez, de congojado,

a romper esto en que yo me metí.


Mas ¿quién podrá de este hábito librarse,

teniendo tan contraria su natura,

que con él ha venido a conformarse?


Si alguna parte queda por ventura

de mi razón, por mí no osa mostrarse;

que en tal contradicción no está segura.




LLAMA DE AMOR VIVA


San Juan de la Cruz (1542-1591)


¡O llama de amor viva

que tiernamente hieres

de mi alma en el más profundo centro!

Pues ya no eres esquiva

acaba ya si quieres,

¡rompe la tela de este dulce encuentro!


¡O cauterio süave!

¡O regalada llaga!

¡O mano blanda! ¡O toque delicado

que a vida eterna sabe

y toda deuda paga!

Matando, muerte en vida has trocado.


¡O lámparas de fuego

en cuyos resplandores

las profundas cavernas del sentido,

que estaba oscuro y ciego,

con estraños primores

color y luz dan junto a su querido!


¡Cuán manso y amoroso

recuerdas en mi seno

donde secretamente solo moras,

y en tu aspirar sabroso

de bien y gloria lleno,

cuán delicadamente me enamoras

AMOR CONSTANTE MAS ALLA DE LA MUERTE


Francisco de Quevedo (1580-1645)


Cerrar podrá mis ojos la postrera

sombra que me llevare el blanco día,

y podrá desatar esta alma mía

hora a su afán ansioso lisonjera;


mas no, de esotra parte, en la ribera,

dejará la memoria, en donde ardía:

nadar sabe mi llama la agua fría,

y perder el respeto a ley severa.


Alma a quien todo un dios prisión ha sido,

venas que humor a tanto fuego han dado,

medulas que han gloriosamente ardido:


su cuerpo dejará no su cuidado;

serán ceniza, mas tendrá sentido;

polvo serán, mas polvo enamorado.

LA DULCE BOCA


Luis de Góngora (1561-1627)


La dulce boca que a gustar convida

un humor entre perlas destilado,

y a no invidiar aquel licor sagrado

que a Júpiter ministra el garzón de Ida,


¡amantes! no toquéis si queréis vida:

porque entre un labio y otro colorado

Amor está de su veneno armado,

cual entre flor y flor sierpe escondida.


No os engañen las rosas que al Aurora

diréis que aljofaradas y olorosas

se le cayeron del purpúreo seno.


Manzanas son de Tántalo y no rosas,

que después huyen dél que incitan ahora

y sólo del Amor queda el veneno.

AMOR ETERNO


Gustavo Adolfo Bécquer


PODRÁ NUBLARSE EL SOL ETERNAMENTE;

PODRÁ SECARSE EN UN INSTANTE EL MAR;

PODRÁ ROMPERSE EL EJE DE LA TIERRA

COMO UN DÉBIL CRISTAL.

¡TODO SUCEDERÁ! PODRÁ LA MUERTE

CUBRIRME CON SU FÚNEBRE CRESPÓN;

PERO JAMÁS EN MÍ PODRÁ APAGARSE

LA LLAMA DE TU AMOR

¿CONOCE ALGUIEN EL AMOR?


Francisco Villaespesa


¿Conoce alguien el amor?

¡El amor es un sueño sin fin!

Es como un lánguido sopor

entre las flores de un jardín...


¿Conoce alguien el amor?

Es un anhelo misterioso

que al labio hace suspirar,

torna al cobarde en valeroso

y al más valiente hace temblar;

es un perfume embriagador

que deja pálida la faz;

es la palmera de la paz

en los desiertos del dolor...


¿Conoce alguien el amor?

Es una senda florecida,

es un licor que hace olvidar

todas las glorias de la vida,

menos la gloria del amar...

Es paz en medio de la guerra.

Fundirse en uno siendo dos...

¡La única dicha que en la tierra

a los creyentes les da Dios!

Quedarse inmóvil y cerrar

los ojos para mejor ver;

y bajo un beso adormecer...,

y bajo un beso despertar...

Es un fulgor que hace cegar.

¡Es como un huerto todo en flor

que nos convida a reposar!


¿Conoce alguién el amor?

¡Todos conocen el amor!

El amor es como un jardín

envenenado de dolor...,

donde el dolor no tiene fin.


¡Todos conocen el amor!

Es como un áspid venenoso

que siempre sabe emponzoñar

al noble pecho generoso

donde le quieran alentar.


Al más leal traidor,

es la ceguera del abismo

y la ilusión del espejismo...

en los desiertos del dolor.


¡Todos conocen el amor!

¡Es laberinto sin salida

es una ola de pesar

que nos arroja de la vida

como los náufragos del mar!

Provocación de toda guerra...,

sufrir en uno las de dos...

¡La mayor pena que en la tierra

a los creyentes les da Dios!

Es un perpetuo agonizar,

un alarido, un estertor,

que hace al más santo blasfemar...

¡Todos conocen el amor!


QUE EL AMOR NO ADMITE

CUERDAS REFLEXIONES


Rubén Darío (A la manera de Santa Fe)


Señora, Amor es violento,

y cuando nos transfigura

nos enciende el pensamiento

la locura.


No pidas paz a mis brazos

que a los tuyos tienen presos:

son de guerra mis abrazos

y son de incendio mis besos;

y sería vano intento

el tornar mi mente obscura

si me enciende el pensamiento

la locura.


Clara está la mente mía

de llamas de amor, señora,

como la tienda del día

o el palacio de la aurora.

Y el perfume de tu ungüento

te persigue mi ventura,

y me enciende el pensamiento

la locura.


Mi gozo tu paladar

rico panal conceptúa,

como en el santo Cantar:

Mel et lac sub lingua tua.

La delicia de tu aliento

en tan fino vaso apura,

y me enciende el pensamiento

la locura.


Definición De Amor


Francisco de Quevedo


Es hielo abrasador, es fuego helado,

es herida que duele y no se siente,

es un soñado bien, un mal presente,

es un breve descanso muy cansado.

Es un descuido que nos da cuidado,

un cobarde con nombre de valiente,

un andar solitario entre la gente,

un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada,

que dura hasta el postrero paroxismo;

enfermedad que crece si es curada.

Éste es el niño Amor, éste es su abismo.

¿Mirad cuál amistad tendrá con nada

el que en todo es contrario de sí mismo!

POEMA 20

Pablo Neruda 1924


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.


Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,

y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»


El viento de la noche gira en el cielo y canta.


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Yo la quise, y a veces ella también me quiso.


En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.

La besé tantas veces bajo el cielo infinito.


Ella me quiso, a veces yo también la quería.

Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.


Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.

Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.


Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.

La noche está estrellada y ella no está conmigo.


Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.

Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.

Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.


La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.


Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.

Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.


De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.

Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.


Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.

Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.


Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,

Mi alma no se contenta con haberla perdido.


Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,

y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.


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